viernes, 6 de agosto de 2010

“PARA ENTONCES…”


A Magdalena, mi nieta.


Tiendes tus brazos hacia mí, pequeña,
inmaculado juego que inaugura
un milagro de cándida ternura
con capullos de tibia piel sedeña.

Desde el candor que la inocente ensueña,
su ilusión nuestra imagen trasfigura
y es el bien regocijo que perdura
su traslúcida máscara risueña.

Feliz descubre auroral vagido
en busca de la Luz recién nacida,
futuro prominente sin ausencia…

Fe profunda, pilar de permanencia,
porque siempre te sientes protegida
cuidaré, cancerbero tu latido…

jueves, 5 de agosto de 2010

“PRESENCIA”


Y Tú lo sabes… Late una demora
aún despierta asida al campanario;
y en un claustro otoñal, el calendario
descuelga, suspirando, cada aurora.

Celebrante tañir, confeso, implora
mientras pule las cuentas del rosario,
y un misterio del rito legendario
inquieta a mi conciencia indagadora.

Desde cuándo, no sé… Allí comienzo
a poblar la tristeza ineludible
que en hora bautismal me ungió invisible.

Y Tú lo sabes…Cuántas veces pienso
que fui digna de Ti, de tu presencia,
entendiendo el por qué de mi existencia.
“RUEGO”


Qué fue del infinito limitado
por donde el hombre, ciego, se empecina
en ir a tiendas si la fe declina
sin la ilusión de ser recuperado

Y qué será de mí si en su costado,
después de vendimiar la gran colina,
en súplica no viere que se inclina,
por asistirme el Cristo desclavo.

Late el desgano su figura yerta;
mi sombra flébil se consagra al vuelo
y tibia fuga hacia la costa abierta.


En desnudez crucial, airoso duelo,
por el divino resplandor cubierta,
ruego que Dios me juzgue cara al cielo!