viernes, 6 de agosto de 2010

“PARA ENTONCES…”


A Magdalena, mi nieta.


Tiendes tus brazos hacia mí, pequeña,
inmaculado juego que inaugura
un milagro de cándida ternura
con capullos de tibia piel sedeña.

Desde el candor que la inocente ensueña,
su ilusión nuestra imagen trasfigura
y es el bien regocijo que perdura
su traslúcida máscara risueña.

Feliz descubre auroral vagido
en busca de la Luz recién nacida,
futuro prominente sin ausencia…

Fe profunda, pilar de permanencia,
porque siempre te sientes protegida
cuidaré, cancerbero tu latido…

No hay comentarios:

Publicar un comentario